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Los dermatólogos demandan regular los acrilatos incluidos en productos estéticos y sanitarios por su riesgo de sensibilización

Junio 08, 2019 470Veces visto
La localización de la dermatitis no siempre se identifica por la zona donde se ha aplicado el acrilato

Tratamientos más extendidos como las lacas de uñas de duración prolongada y las pestañas postizas o extensiones han provocado un aumento de enfermedades como la dermatitis de contacto

 

Los dermatólogos españoles hacen un llamamiento a las autoridades públicas y demandan regular los acrilatos presentes en los esmaltes de uñas y en los pegamentos estéticos. La razón: el aumento de la dermatitis alérgica por contacto causada por nuevos hábitos puramente estéticos. Así lo han manifestado durante el 47 Congreso Nacional de Dermatología y Venereología, organizado por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) del 5 al 8 de junio en Barcelona.

En los últimos años, la manicura de duración prolongada semi-permanente, así como las pestañas postizas o las extensiones, se han hecho un hueco como ritual de belleza de los españoles. Una tendencia que, sumada a la comercialización de kits domésticos, ha provocado un aumento en el diagnóstico de la dermatitis alérgica por contacto tanto en ámbitos profesionales como no profesionales. Por eso, los más de 1.600 especialistas en dermatitis de contacto y alergia cutánea reunidos en el encuentro anual piden a las instituciones públicas pasar a la acción.

“El mal uso de los cosméticos que contienen acrilatos, junto con la percepción de que no hay repercusión para la salud, está incrementando los casos de dermatitis por contacto no solo en profesionales, sino también en usuarios no formados. Por eso, consideramos relevante formar, informar y regular el uso de estos productos como, por ejemplo, se ha hecho anteriormente con las tiazolinonas, conservantes con amplia difusión en cosméticos habituales como toallitas limpiadoras, cremas o productos de higiene y limpieza”, comenta Tatiana Sanz, miembro del grupo de Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea en la AEDV.

¿Repercusiones en la piel y en la salud?

El mayor peligro de los acrilatos es que tienen una reacción cruzada entre ellos, ya que una sensibilización puntual a un alérgeno concreto puede asociarse a otros acrilatos y repercutir en la vida futura del paciente. Y es que la exposición a acrilatos utilizados para otras finalidades podría derivar en dermatitis de contacto a pegamentos. Como ejemplo, los expertos mencionaron que la sensibilización al pegamento de las pestañas postizas puede provocar alergias a otros productos como los pegamentos quirúrgicos, los adhesivos médicos o los cementos utilizados en odontología y traumatología. “Los acrilatos son excelentes materiales que hay que saber utilizar y reservar para un fin justificado”, comenta María Elena Gatica, miembro del grupo de Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea en la AEDV.

Además, otra de las dificultades que presentan estos alérgenos es que la localización de la dermatitis no siempre se identifica por la zona donde se ha aplicado el acrilato. Es decir, no siempre existe una relación directa entre la localización sobre la que se ha producido el contacto y el lugar donde ha surgido la reacción alérgica. Esto ocurre porque las sustancias que generan reacción se pueden trasladar, a través de las manos o vía aerotrasportada, a otras localizaciones que el paciente no identifica, ya que no es la misma que el área donde se ha aplicado el producto. Esto implica que sea necesario un proceso de búsqueda junto con el paciente para identificar los productos causantes.

En este sentido, la doctora Sanz destaca que “cuando detectamos sensibilización a un alérgeno iniciamos una investigación para detectar la fuente de sensibilización y los productos que puedan contenerlo. Identificarlo nos permite informar al paciente y que éste evite el contacto con dicho alérgeno y aquellos asociados por una reacción cruzada. Esta es la única manera de prevenir nuevos brotes de dermatitis por contacto. Además, tenemos que fomentar la educación y la concienciación para que los ciudadanos tengan todas las herramientas posibles que les permitan prevenir y actuar en caso padecer este tipo de dermatitis”.

Además, la doctora María Antonia Pastor, miembro de miembro del grupo de Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea en la AEDV, asegura que “los dermatólogos ya asumimos que ni los productos sanitarios más básicos, como un vendaje, ni los dispositivos más sofisticados, como las bombas de insulina, revelan los componentes en el etiquetado, a diferencia de los productos cosméticos, cuyos ingredientes son de declaración obligatoria. Esto dificulta enormemente el estudio de la dermatitis de contacto, la identificación del alérgeno responsable y la elección de productos sanitarios alternativos”.

Ante estas dificultades, las tres doctoras consideran que “debería existir una normativa que obligue a los fabricantes de productos sanitarios y dispositivos médicos a declarar cada uno de los componentes que contienen y a colaborar en el estudio de los problemas de salud que éstos ocasionan. De esta manera, dejaremos de asumir que la dermatitis es únicamente irritativa y pasaremos a reconocer que existe un problema real”.

Nuevos retos y diagnósticos

Durante el simposio '¿La localización nos dirige al alérgeno?' los especialistas también han puesto el foco sobre otros alérgenos muy frecuentes que pueden pasar desapercibidos. Es el caso de los antioxidantes galatos incluidos en las barras de labios hidratantes o las fragancias de las pastas de dientes y desodorantes. Los textiles también han sido objeto de debate por producir alergias debido a los alérgenos que incluyen los tintes y antioxidantes de las gomas de las prendas sintéticas. Concretamente, éstos producen dermatitis de contacto, en ocasiones, difíciles de diagnosticar si no se sospechan por su polimorfismo clínico y por su amplio diagnóstico diferencial, que incluye enfermedades tan frecuentes como la dermatitis atópica.

Por último, los dermatólogos han advertido de nuevos alérgenos relacionados con los acrilatos incluidos en dispositivos tecnológicos, como el sensor de glucosa para diabéticos. “Estas innovaciones, junto con la ubicuidad de estos alérgenos, plantean nuevos retos y diagnósticos que nos recuerdan el importante papel del dermatólogo en la observación y notificación de nuevos casos”, afirma la doctora Sanz.

En cuanto a las innovaciones en los tratamientos, los dermatólogos anunciaron que han creado un registro a nivel nacional de los casos estudiados por dermatitis de contacto. Éste es el camino para establecer un control epidemiológico de alérgenos nuevos y conocidos y para crear estrategias que disminuyan y controlen el número de casos a través del diagnóstico precoz, información y legislación. Además, “queremos mejorar el proceso de diagnóstico. Por eso, estamos trabajando en la identificación de nuevos marcadores que podamos incluir en nuestra batería estándar y detectar así el mayor número de casos sensibilizados a textiles y acrilatos cuando realizamos las pruebas epicutáneas”, concluye la doctora Sanz.

Salud 21

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