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“Durante mi depresión solo había vacío, pero la he superado con ayuda”

Diciembre 04, 2020 730Veces visto
Laura Molina, autora de un revelador testimonio sobre la depresión

Acababa de dar a luz a mi primer hijo, ya allí en el hospital sabía que algo no iba bien. Hacía solo unas horas que estaba llena de felicidad y entusiasmo, y según pasaban las horas yo me sentía cansada, triste y melancólica.

No sentía ningún tipo de rechazo a mi bebé, pero no entendía la causa de esa tristeza; no tenía la alegría que se siente en esos momentos.

Pasaban los meses y yo no remontaba, así que decidí dejar el trabajo. Tuve que ir al médico, pero salí sin diagnóstico y con una mezcla de vergüenza y tristeza. Siguieron pasando los años mientras todo a mi alrededor se iba desmoronando.

Al final la cama me atrapó, no podía ni pensar ni concentrarme, solo tenía sueño, un sueño anormal, incapacitante. No comía, ni bebía, ni me duchaba por mí misma porque mi cuerpo y mi mente se habían bloqueado.

No sentía nada, no sabía que haría en los próximos días, no tenía ninguna ilusión por nada, no tenía ni alma. Para mí solo estaba el vacío.

Ahí aparecen esos pensamientos. Piensas en que no quieres una vida así, en que todos estarían mejor si ti, sin ser un estorbo para nadie. Y sobre todo, piensas en que podrás por fin descansar y dejar de sufrir.

Yo me dí una última oportunidad. Volví al médico de cabecera, con la suerte de que tenía doctora nueva, Encarna Madrid: ella me salvó la vida y no exagero cuando lo digo.

Detectó enseguida lo que me estaba pasando y gestionó muy rápido una cita con mi actual psiquiatra, Mercedes Raposo.

A Mercedes le tengo mucho cariño, es una profesional excelente y lo que más puedo resaltar de ella es esa calidad humana que tiene con todos sus pacientes. Rápidamente empezamos con la medicación y también unicié terapia con mi psicóloga Mariluz Soleto.

Llegué a su consulta recomendada por mi amiga Cristina,  que se quedó corta cuando me dijo que Mariluz era de esas personas que ya no hay.

No me dejó sola en ningún momento, aguantó mis pataletas, mis lloros, y al mismo tiempo me enseñaba y me preparaba para los días que vendrían de bajones con esas herramientas.

Respirar, engañar a la mente para no dejarte arrastrar a la oscuridad… Es reconfortante poder dejarte llevar y confiar en una persona que te dice que va a estar ahí, junto a ti, siempre que te caigas.

Puedo decir que, a día de hoy, Mariluz no es solo mi psicóloga, sino una amiga para toda mi familia y una mujer extraordinaria.

Como resultado de la medicación y la psicoterapia, en un año conseguimos que estuviera estable, y rehaciendo y recuperando poco a poco mi vida.

A día de hoy sigo tomando mi medicación, con mis revisiones psicológicas y psiquiátricas, y mirando al futuro.

He vuelto a la vida laboral y, por casualidades del destino, mi trabajo está en un centro de día para personas con enfermedad de salud mental. El centro se llama AFEMAR, ubicado en la zona del Mar Menor, y están ahí para ayudar a cualquiera que lo necesite con problemas relacionados con la salud mental.

A todos los que estáis pasando por una depresión, os diría que no tiréis la toalla, hay días malos, pero también hay días buenos.

El primer paso es pedir ayuda y confiar en los profesionales. Cuando estaba en la oscuridad yo necesité escuchar a alguien decir “¿Confías en mí?” y lo hice.

Y ahora...vosotros ¿confiáis en mí si os digo que la depresión se supera? Pues ¡a por ella!

                                                                                                                                                                                                       Laura Molina

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