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“No tratar los temores infantiles puede causar ansiedad en la vida adulta”

Diciembre 30, 2020 149Veces visto
Los traumas infantiles se han agravado con la pandemia de la covid 19

La pandemia, así como los diferentes grados de confinamiento que hemos sufrido durante todo el año, han supuesto un cambio radical en la dinámica de vida de toda la población. En el caso de los niños, según relata Mercedes Sánchez de las Matas, psiquiatra especializada en infantes y adolescentes, ha habido “un aumento tanto de insomnio como de pesadillas. Esto ha aumentado tanto en niños y adolescentes como en adultos, y claramente el desencadenante ha sido el estrés producido por la pandemia”.

 Según apunta la psiquiatra, ha habido un pico de incidencia alrededor de los 10 o 11 años y otro en la adolescencia. En el caso de los más pequeños ha habido más casos en niñas, mientras que en la adolescencia el porcentaje es similar. Desde el comienzo de la pandemia y durante todo el tiempo los niños han desarrollado tres temores, según la psiquiatra: “El miedo al contagio propio o de un familiar; el miedo a la muerte propia o de un familiar cercano; y el miedo a la ruina económica. Son niños que han oído hablar en su casa de negocios y han visto dificultades económicas, y todo eso les ha hecho desarrollar un temor excesivo que no ha sido pasajero y no se ha resuelto con una conversación en familia, por lo que ha precisado tratamiento. Esto pasa porque estos temores producen insomnio, pesadillas y un estado de ansiedad continuo durante el día”.

¿Cómo tratar estos temores?

Para tratar los temores o fobias simples, la doctora Sánchez apunta unos consejos:

  • Hablar con el hijo de las preocupaciones, ser comprensivos, explicarle que muchos niños tienen miedo como él, que ellos también lo han pasado de pequeños, pero que con el apoyo de ellos podrá superarlo.
  • No hay que restar importancia o ridiculizar el miedo, especialmente delante de familiares o amigos, ni obligar al niño a ser valiente.
  • Alentar a enfrentarse poco a poco a sus miedos acompañándolo en los primeros pasos. Mantener un entorno tranquilizador y de apoyo, señalar lo que ya se está haciendo para proteger al niño y permitirle participar en otras medidas que le hagan sentir más seguro.

 “Sin embargo, si el niño tiene una fobia incapacitante o que interfiere en la vida cotidiana, puede ser beneficioso acudir a un psiquiatra o psicólogo especializado”, asegura la doctora Mercedes Sánchez. De igual manera, la psiquiatra apunta que durante el primer confinamiento los niños sufrieron una regresión en su comportamiento y un cambio en su conducta: “Algunos niños que hablaban perfectamente dejaron de hablar, otros volvieron a hacerse pis en la cama.

También de los progenitores tuvieron rechazo a salir o excesivo apego a alguno, que nos indicaban que los niños estaban como tristes y no querían jugar”. Durante este período también hubo, según la experiencia de la doctora Mercedes Sánchez de las Matas, un excesivo abuso de las nuevas tecnologías entre los jóvenes, lo que afectó a su vez a la dinámica de las familias, ya que traían consigo un desajuste de los horarios, no asistir a las clases virtuales, sensación de descontrol en los padres y de abandono en los hijos, entre otras circunstancias.

Tratar siempre los temores

En el caso de producirse estos temores, la doctora apunta la importancia de tratarlos, primero desde el entorno familiar, y si esto no es suficiente, con ayuda de un profesional. Si no se pone solución a tiempo, apunta Mercedes Sánchez, “se complican con trastornos de ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos o una fobia simple. Si persiste la presencia de trastornos de ansiedad puede haber una mayor comorbilidad, es decir, que coexista con otros trastornos que normalmente son afectivos o de conducta.

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