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Infodemia y ‘efecto nocebo’ en tiempos de pandemia

Marzo 04, 2021 406Veces visto
El efecto nocebo son reacciones indeseables tras un tratamiento por conocerse sus efectos secundarios

Infodemia proviene de dos términos: información y epidemia. Cuando se refiere a la salud, el peligro de la infodemia es que esas noticias circulan libremente, y se propagan velozmente en las redes sociales, sin haber sido ni validadas ni tamizadas por la ciencia. Muchos de esos rumores pueden ser falsos o inexactos provocando desinformación e intoxicando las mentes de la población.

 La infodemia sin filtros de veracidad puede desencadenar pérdida de confianza en los médicos. Esto es muy negativo en el proceso de curación porque la confianza es el primer paso en la relación médico-paciente para que exista adherencia al tratamiento (que tomen los medicamentos prescritos y con la pauta y tiempos establecidos).

Efecto placebo y nocebo

El efecto placebo se produce cuando un paciente tiene una respuesta beneficiosa ‘exagerada’ a un supuesto tratamiento que está tomando. El paciente percibe un efecto curativo sin que el tratamiento lo justifique.

Este hecho ha sido estudiado desde hace décadas y está relacionado con circuitos cerebrales dopaminérgicos, vías del dolor y patrones mentales. Es similar a un acto de fe terrenal, autosugestión, basado en un elevado grado de confianza tanto en los facultativos que le tratan como en el fármaco o terapia en sí misma.

El efecto nocebo es el efecto placebo invertido, es decir, son reacciones indeseables tras la administración de un tratamiento porque se conocen previamente algunos de sus efectos perniciosos. Es decir, se empeoran los síntomas porque el paciente está alerta y previamente expectante a las consecuencias negativas del tratamiento.

 El efecto nocebo comparte los mismos circuitos cerebrales que el efecto placebo. En este caso, la sugestión puede alimentarse por el bombardeo de noticias, como es el caso de los supuestos efectos nocivos de las vacunas.

 Desinformación y alarma

 El efecto nocebo ocurre bien cuando un paciente está mal informado acerca de un tratamiento, bien cuando el paciente o algún allegado previamente ha tenido efectos adversos con un tratamiento similar.

El fenómeno nocebo no era tan extendido hace años, pero la avalancha indiscriminada de información publicada en redes sociales ha conducido a disminuir la confianza de los pacientes en el acto médico y en los facultativos. El exceso de noticias en muchas ocasiones crea alarma y desinformación que puede ser muy dañina para la salud pública.

Ansiedad y miedo

Los pacientes que refieren síntomas relacionadas con este efecto nocebo son, en general, personas hipersensibles con un grado elevado de ansiedad.

Por ejemplo, se demostró una interacción entre rasgos de personalidad ansiosa, la aceptación de noticias sobre peligros de radiaciones ambientales, la actitud hipervigilante y la aparición de síntomas (problemas de cocentración, dolores de cabeza o de estómago, hormigueo en manos y pies).

 Habitualmente esos síntomas no están directamente relacionados con el tratamiento recetado, sino con otras causas como la propia enfermedad que padecen, el envejecimiento, por no comer adecuadamente o por no hacer una vida activa y saludable.

 No obstante, estos individuos realmente sienten dolor emocional y pueden quedar atrapados en un círculo negativo que se retroalimenta, se autorefuerza, y sufren.

Comunicación eficiente

Para minimizar el efecto nocebo en la medicina centrada en la persona hace falta tiempo y educación. Los facultativos han de informar a los pacientes para contrarrestar la información falsa que hayan obtenido en canales de divulgación no contrastada.

La comunicación eficiente exige tiempo (que no hay). Que la prescripción se acompañe de una conversación con explicaciones prolijas aclarando los errores difundidos por el ‘doctor Google’ o por influencers y youtubers que, aunque no son expertos, son célebres y muy influyentes.

No obstante, combatir el bombardeo de alarmas infundadas necesita programas educativos que enseñen a discriminar y a aplicar siempre el pensamiento reflexivo y crítico a todas las edades.

Por Mª Trinidad Herrero, Catedrática de la Universidad de Murcia y presidenta de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Murcia

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